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Crítica de Sense and Sensibility – 2026 (sin spoilers)

El anhelo romántico, el saber que «nadie conoce tu corazón como una hermana» y que «ser amable nunca le hizo ningún bien a una mujer», frases repetidas en los carteles y en la promoción del film, nos debían dar las pistas de la interpretación de la directora Georgia Oakley y opera prima de la guionista Diana Reid, en esta adaptación de la primera obra publicada de Jane Austen.

Considero que Sense and Sensibility (y mantendré el título original para evitar elegir una traducción en particular), siempre ha sido una obra afortunada, al igual que ‘Emma’, con buenas series hechas por la BBC, desde aquella setentera con Robin Ellis, el Poldark «viejo» como Edward, la de los 80 que tiene mi Brandon favorito (Robert Swann), e incluso la más moderna de 2008, si evitamos pensar en el flaco favor que hace a la historia saber quién será el villano a los 5 minutos de comenzar.

Quizá en esa lista, el año pasado, Hallmark nos coló una versión estridente que hay que evitar, pero en general, desde 1995, todos sabemos que el top cinematográfico original de Austen, fue esta historia, cuando la guionizó Emma Thompson y la dirigió Ang Lee. La gran adaptación de los 90 para el cine de Austen, que marcó un antes y después no sólo a la hora de adaptar a la autora, si no, que influyó en el modo de hacer cine de época, que puede encontrar su propio lenguaje cinematográfico mientras homenajea al original, y se disfruta con un espectacular reparto.

Watch the New Trailer for SENSE AND SENSIBILITY

Partiendo de que hacer una nueva película de Sense and Sensibility sería una tarea bastante ardua, al tener la joya del 95, en esta ocasión se parte de una visión intimista, fiel a lo que la emoción va a crear en el espectador, una persona a la que considero tras ver el film, no debe conocer mucho de Austen o la obra original o sus adaptaciones.

Lo importante en esta versión es la exaltación sentimental de la emoción, cual una Marianne en pleno tormento, pero pasada a través de las redes sociales actuales, y por eso lo importante es «presentar» ese deseo romántico evidente, sin profundizar y tamizado por un filtro de color marrón, tipo «Aesthetic Brown» de Instagram, que nos recuerde la comodidad y la calma aparente, en un film que no aprovecha la naturaleza que quiere mostrar, como tampoco toma partido por el texto original, y decide poner la imposición de que las hermanas se parecen mucho más y no son polos opuestos, o que la rebeldía es innata y preferible para la mujer, sin importar la bondad o la hermandad.

Y la rebeldía principal no es la que se añade a los personajes, es la que sufrimos con los cambios en la historia. Es verdaderamente escandaloso cómo, una vez más, supongo, para querer traer al público más joven o inexperto, se nos toma el pelo con una serie de cambios que carecen de sentido en el momento de la época, y no me refiero a la raza de tal o cual actor, a la aparición de un intérprete no binario, el molesto peinado que llevan (especialmente Marianne) o las ropas carentes de color, que las hacen ver descuidadas y poco mujeres de la época, por ejemplo. Lo que aquí sufrimos es la transformación de personajes y sus motivaciones.

SENSE & SENSIBILITY (2026) • Frame Rated

Los responsables de esta película, que ha contando con una gran campaña de marketing, y querer venderla como la historia de 2026 que más se acerca al ‘Orgullo y Prejuicio’ de 2005, consideran que los personajes de Austen no son lo suficientemente atractivos para mantenerles o al menos mostrarles respeto por su personalidad literaria, y al igual que ocurre en la mayoría de adaptaciones de ‘Mansfield Park’, hay que lobotomizarlos para que el público actual los quiera y acepte sus motivaciones, hay que cambiarles sus historias de origen, hay que dejarlos con una masculinidad suavizada, aumentar el poder femenino de forma poco elegante, o añadir escenas que no tienen sentido por cumplir con la cuota de romanticismo cursi y ñoño, como si de un prompt u orden que se le da a una inteligencia artificial se tratara, o si no, la película no funcionará.

Verdaderamente como fan de Austen, sientes «vergüenza» ajena cuando el romance de Elinor y Edward queda reducido a suspiros, guiños, risitas y dos personajes que no reconoces. Mientras, Marianne triunfa con un mayor protagonismo que el de su hermana, a la vez que sus dos pretendientes son dos imágenes borrosas, pues están minimizados, y para que resalten algo, y sean rescatados, se les crea una escena artificial sacada de un folletín en la que la mediana de las Dashwood puede comprobar la hombría entre ellos y tomar una decisión.

Norland, el leit motiv del comienzo de la obra, apenas es mostrado en esta película, más obsesionada por una estética campestre y «sucia», hasta la llegada a Londres, donde tampoco parece brillar la capital. A todo esto, además de los colores tristes de todo el film, y esa tendencia al desaseo, la música no nos deja un gran recuerdo, y lo único relacionado con la melodía que lamentablemente recordaremos, serán los bailes, que están extrañamente coreografiados, suponemos que por alguna decisión de la realizadora, que ignoramos.

Sense and Sensibility review: The art of a satisfying Jane Austen  adaptation - The Globe and Mail

Queda sólo hablar de las actuaciones, y aquí podemos rescatar a Daisy Edgar-Jones (Elinor), George MacKay (Edward) y Herbert Nordrum (Brandon), que hacen lo que la dirección les pide de forma muy solvente, especialmente Brandon, aunque no le permitan brillar mucho. Daisy y George están correctos, pero es una pena que las personalidades de sus personajes, especialmente la de él, sean dificilmente reconocibles. La Marianne de Esmé Creed-Miles es excesiva y bastante inaguantable, en nuestra opinión, y la inocencia de la misma no se puede basar solamente en que es una chica «de la naturaleza», un cervatillo presa de la sociedad (hay una escena evidente de esta metáfora), que detesta el sentimiento de la joven. La acompaña el sosísimo Willougby de Frank Dillane, y es curioso que tanto Esmé como Frank, hijos de actores conocidos (la querida Samantha Morton y Stephene Dillane), parecen necesitar clases de actuación, o bien, que los dirijan mejor. Quien desde luego necesita mejorar es Eliot Sumner (progenie del cantante Sting), independientemente del papel que interprete. Sólo nos queda resaltar a Catriona Balfe y Bodhi Rae Breathnach, como mamá Dashwood y Margaret, a las que poco papel les dan, y Fiona Shaw, excesiva y caricaturizada como señora Jennings, buscando la risa pero que resulta ser triste y patética. De los demás actores, no hablo, porque no se les da suficiente tiempo, ni siquiera a la villana Lucy Steele, que como veréis, también queda justificada.

En resumidas cuentas, si pensábamos que ‘Sense and Sensibility’ 2026 nos traería de vuelta a la Jane Austen clásica en la gran pantalla tras la última adaptación perpetrada por Netflix con Persuasión, tendremos que seguir sentadas y esperar, y no parece que la solución nos la vaya a dar la plataforma de streaming con su serie de ‘Orgullo y Prejuicio’, aunque ojalá nos equivoquemos, y si no, siempre nos quedara ‘The Other Bennet Sister’ como lo mejor que trajo 2026, y recordemos que fue una inspiración austeniana, porque vivimos tiempos oscuros, donde la creación y el genio quedan supeditados a la falta de ideas, como el film de Georgia Oakley nos eneseña.

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